LA ESCLAVITUD
LA ESCLAVITUD
Tuve un sueño, en donde veía que los hombres, son esclavos de la vida
esclavitud que llena sus días con miseria y desesperación
e inundan sus noches con lagrimas y angustias.
Visite las mansiones de los ricos y visite la choza de los pobres.
Y encontré al infante mamando del pecho de su madre
la leche de la esclavitud.
Encontré la esclavitud ciega que ata el presente de las personas
al pasado de sus padres
Poniendo espíritus ancianos dentro de los nuevos cuerpos.
Encontré la esclavitud muda, que liga la vida de un hombre
a una esposa que aborrece
y el cuerpo de una mujer en el lecho de un marido odiado
debilitándose ambas vidas espiritualmente.
Encontré la esclavitud sorda, que sofoca el alma y el corazón
dando al hombre el eco vació de una voz,
y la lastimosa sombra de un cuerpo.
Encontré la esclavitud del hombre, bajo el dominio del tirano
que usa su fuerza y poder para cometer arbitrariedades e injusticias
sometiendo cuerpos fuertes y mentes débiles a los hijos de la codicia.
Encontré la esclavitud cruel, que desciende con el espíritu del infante
desde el amplio firmamento, hasta el hogar de la miseria
y los niños crecen como miserables y viven como criminales
y mueren despreciados y rechazados.
Encontré la esclavitud sumisa que induce a una nación
a cumplir con las leyes y reglas de otra nación.
Encontré la esclavitud en los hombres con espíritu y actitud de dependencia
que desconocen su naturaleza y potencial
viviendo en el mar de la insatisfacción y mediocridad.
Encontré la esclavitud en el hombre que por no afrontar la vida y comprometerse
cambio sus ideales
por los beneficios de una engañosa seguridad, el servilismo y la dependencia.
Encontré la esclavitud en el hombre, que come, bebe, procrea, se divierte; trabaja lo menos posible
sin ser feliz, insatisfecho, inconforme, sin razón de vivir.
Matando el tiempo sin comprometerse, sin arriesgarse, sin esforzarse.
Encontré la esclavitud en el hombre que teniendo alas para volar
prefirio arrastrarse en la tierra.
Jalin Jibran
Atte. Mario Moisés